martes, 22 de junio de 2010

"Los hilos del corazón" de Carole Martinez


"(...) Incapaz de decidirme por uno u otro de aquellos pasmados, un día dejé caer el viejo chal negro que me había legado mi madre, prometiéndome casarme con el que lo recogiera, quienquiera que fuese.
Era otoño.
Durante un instante me quedé mirando aquella mancha oscura en la tierra ocre, aquel charco de tela negra, tranquilo a mis pies.
De inmediato se arrojaron sobre él.
Inmóvil bajo el sol del mediodía, aguardé a que se levantara el polvo y asomara una mano de aquella maraña de enamorados. Pero una vez se disipó la nube, lo único que quedaba de mis pretendientes eran unos pelos, unos cuantos dientes y largos jirones de tela negra olvidados en la refriega.
El lugar estaba vacío y el chal hecho trizas.
Mis manos arañaron entonces el polvo del desierto rojo en busca del pedazo de tela donde aparecía bordado el nombre de mi madre."

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